Educador de Gatos

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El gato y su mundo

Es absurdo intentar comparar a un gato y su manera de ser con cualquier otro animal. El gato es un animal extremadamente independiente y peculiar que casi siempre hace lo que le parece, pero no por rebeldía sino por naturaleza. Es un animal que tiene un esquema mental propio que no necesita casi de intervenciones externas. No le gusta que le manden, no le gusta que le obliguen y jamás será sometido. Desarrollan su propia vida al lado de la nuestra y entran y salen de nuestro mundo cuando les apetece. Son majestuosos y muy inteligentes y combinan una magnífica resistencia y dureza con la más extrema fragilidad. Son la roca y el cristal, el acero y el algodón. Mirar a un gato es esperar cualquier cosa, nada de patrones, sólo la vida en estado puro. Sólo ellos saben lo que quieren y es nuestro trabajo averiguar que es, cómo y cuándo lo quieren. Se comunican con nosotros a diario y el abanico de acciones, gestos y sonidos es realmente amplio.

El gran mal del gato no está en él ni en su original manera de comunicarse, está en nuestra desinformación, poca paciencia y mala vida. Antes de culpar a un gato o a quien sea por un problema, hay que mirar hacia nosotros mismos y analizar qué es lo que está pasando. Nosotros hemos decidido entrar un gato en casa y si ahora hay problemas, es nuestra responsabilidad intentar solucionarlos de la mejor manera posible, que es buscando la manera menos traumática para las dos partes pero sobre todo para el gato, por no haberlo decidido. Posiblemente, tengamos un desorden que obedece a un desorden ya existente o a unas condiciones no favorables para el desarrollo de su personalidad. Lo único que necesita es restablecer su vida, recuperando o añadiendo los parámetros que la hacen más o menos estable.

Desde hace un año y medio, le dedico mi tiempo libre a ayudar y guiar a gente que tiene problemas con sus gatos. Actúo como "educador de gatos". Durante este tiempo he tenido la oportunidad (la gran suerte) de ver, in situ, situaciones y problemas de todo tipo. También he visto personas y familias de toda condición, quienes son, principalmente, los que sin querer o sin saber han llegado a esta situación. Algunos de los problemas más habituales son: la excesiva timidez, el terremoto que puede suponer un animal joven en una casa donde hay sofás, figuras y jarrones, el gato que orina, ya sea spray o charquito, las peleas entre gatos y las heces depositadas fuera del arenero (de lo peor que se puede pedir)...

Las reacciones han sido de todo tipo, desde aislar al gato en cierto lugar, pasando por gritos, malos tratos o castigos y terminando con arrojamiento de objetos, como agua, entre otros. Con esta actitud vamos fatal. Este animal debe ser respetado y cuidado como un tesoro, que es lo que es. El gato se ofende enseguida y su inteligencia y sensibilidad son una combinación explosiva para caer presa de la ansiedad, la depresión y el estrés. Es difícil pensar que un gato va a hacer todo lo que le digamos con tan solo decírselo, casi ni los perros. El gato no espera órdenes o palabras, necesita un ambiente favorable o ideal. Todos los animales lo necesitan, pero el gato es uno de aquellos que no puede vivir sin él, el ambiente que respira es la base de su existencia, tiene que poder palparlo.

También es muy difícil generalizar entorno a este animal, ya que cada individuo es un mundo aparte de los demás. Un gato psicológicamente tocado puede pasar por varias etapas y puede sucederle de todo, incluso la pérdida del aprecio por la vida, lo que se traduce en una muerte voluntaria sin solución. Dejando a un lado los problemas físicos, el gran mal de gato es la ansiedad. Su condición autosuficiente choca muy violentamente con una vida no deseada. Si se le suma el hecho de que su alta inteligencia le hace darse cuenta de esta situación y le hace sufrir, ya tenemos a un gato no problemático, sino con problemas.

¿Qué hace que los gatos sean tan sensibles y frágiles? ¿Por qué pueden llegar a ser tan complejos? ¿Qué piensan en realidad los gatos? La verdad es que poco importa cuando tenemos a uno que necesita ayuda. Al fin y al cabo no importa cómo haya llegado hasta allí (aunque ayuda), la cuestión es que hay que sacarle lo antes posible y de la manera menos traumática. La clave del éxito está, ni más ni menos, en la gente de casa. No va a obedecer las órdenes de unos ni las imposiciones de otros. Siempre se desarrollará en la medida de lo que sus ojos vean y sus sentidos le guíen. La solución pasa por ofrecerle lo que necesita, lo que quiere, su razón de ser, la vida que merece desarrollar. El resto vendrá rodado. ¿Cuál es la pauta a seguir? ¿Existe? Son demasiado excepcionales para marcar puntos y esquemas.

A continuación vienen una serie de consejos para posibles situaciones: a un gato no se le castiga, no se le grita y jamás se le maltrata físicamente. Separar en habitaciones distintas a gatos que se pelean no es una solución, es un parche al problema. Todo spray ahuyentador o supuesto reproductor de olores o similares es una mala solución. Hay que saludar a todos los animals cada vez que se llega a casa, refuerza los vínculos que no deben descuidarse nunca. Hay que dar juego y de tanto en cuanto quizás llevarse un arañazo nada intencionado. Hay que entender que rompan cosas, algunos gatos no pueden parar quitos. Peinarlos, les relaja al mismo tiempo que refuerza los vínculos y les ayuda con su limpieza. La alimentación equilibrada con un poco de esto y otro poco de aquello, ¡porque no todo es pienso en la vida!.

La soledad puede ser demasiado dura para según que gatos, hay que ver si les apetecería tener compañía. Cortarles las uñas no sirve de mucho, el sofá volverá a estar en peligro en diez minutos. El gato de pelo largo no suele estar de acuerdo con la rapada estival (aunque no todos). Déjale dormir contigo en la cama, refuerza los vínculos. Si puedes no le pongas fronteras en casa, que pueda acceder a cualquier sitio. Refuerza los vínculos con tu gato cada día.... Si un gato tiene la posibilidad de tener una vida en combinación con el exterior debería tenerla, lo llevan dentro. Tenemos tendencia a sufrir por cosas que suponemos que pasarán que puede que nunca pasen y, si pasan, forman parte de una vida rica y llena, de un animal tercio doméstico, tercio silvestre y tercio salvaje.

Pero el mejor consejo que se puede dar es que antes de introducir a cualquier animal en casa, sepamos qué tipo de animal es, qué necesita, si se lo podemos dar y si todos los de casa estamos de acuerdo. Respeto y mucho, mucho amor son esenciales para una buena relación. No descuides a tu gatito, que él no lo hace.